21 de septiembre de 2019

Una breve historia de AMOR

Corría el año 2014 y los amores iba y venían por doquier. Yo era profesor de Biblioteca de más de 200 niños en una ONG ubicada en la selva tropical guatemalteca. Por aquel entonces yo anda abriendo los ojos a mi primer fracaso de amor guatemalteco que llegó el primer día. Ella me había engañado y yo caí como un puro bobo. No fuimos novio pero hubo rollo, mucho rollo. En verdad podría decirse que fue el primer gran rollo de toda mi vida....y tuvo que pasar en Guatemala. Pero en 2014 superé aquel paso en falso y andaba tratando de NO morir de alguna enfermedad tropical, del calor tórrido o de cualquier otro peligro (narcotraficantes, amenazas, niños, balaceras fronterizas, etc...). Ya había conocido a alguien llamada Marisol (primer nombre que doy), alguien que sería importante pero eso será otro capítulo. Pero en el primer cuatrimestre de 2014 había conocido a Ruth. Imposible olvidarla. Había un hotel llamado Backpackers y ella una de las que estaban en la barra sirviendo copas. Desde el primer minuto se portó como alguien muy especial conmigo. Cada vez que llegaba al hotel una vez a la semana para mi día de descanso, Ruth me recibía con una gran sonrisa y yo, no lo voy a negar, coqueteaba con ella porque me encantaba. Muchos de mis compañeros voluntarios consideraban que considerar tener algo más con una simple camarera, viniendo yo de España era aspirar a algo muy bajo. Y a mi me sorprendió mucho ese clasismo en mitad de la selva, pero teniendo en cuenta que mis compañeros eran europeos y tenían una cabeza muy cerrada, no les tenía muy en cuenta.

                                    

Cuando conocí a Ruth tenía novio, estaba entre relaciones y no la estaban tratando muy bien porque...bueno, no he conocido aún a ningún hombre guatemalteco que pueda valer la pena, así que me iba dando cuenta de este hecho. A pesar de que todos me empujaban a tener solo un rollo con ella, a mí me flipaba mucho su sonrisa, su mirada y el dulce coqueteo que llevábamos cada vez. Por allí también estaba Kenia, otra chica que suspiraba por mí, y que sabía que me comenzaba a gustar Ruth, y quiso interponerse, Y para completar el cuarteto, se antepuso también la primera en discordia, la que estaba tratando de olvidar, que se llamaba Karina. NUNCA EN MI VIDA me vi entre tres mujeres. Karina, con quien estaba peleado por sus engaños, amenazó a Ruth para que no me hablara, y al mismo tiempo urdía sus planes malvados para que Kenia no me coqueteara. Esto lo sabría yo poco más tarde, porque yo en aquel entonces sólo tenía ojos para Ruth. 




Un viernes por la noche llegué al hotel, y esperé hasta la madrugada cuando Ruth acabó de trabajar. Me contó algún problema que otro y me dijo que se sentía muy cansada. Y yo traté de que se relajara haciéndolo un masaje a la luz de las estrellas y de la luna llena. Sucedió así, tal cual. Y en aquel masaje acabamos enrollándonos. Era la segunda chica con la que me enrollaba en menos de un año. Un récord para mí, que NUNCA me había pasado algo así. Y Ruth me gustaba de verdad pero todo mi encanto con las mujeres reside en mi torpezas y en mi nulo sentido de la orientación amorosa, paradójicamente conseguí gustarle a Ruth. Y fue así, casi como si nada, cuando nos dijimos que nos gustábamos y comenzamos una relación. Mi primera relación en Guatemala. Y fue entonces cuando me enteré, semanas más tarde, que Karina andaba atosigando a Ruth y muerta de celos por los coqueteos de Kenia, ya que aunque Karina nunca me valoró ni hizo nada por mí, sentía celos porque, de alguna forma retorcida en su cabeza, ella creía que yo le pertenecía. Cuando Karina supo que yo estaba de novio de Ruth, comenzó a decir en la ONG un montón de mentiras sobre mí, tanto a los niños como a los profesores. Mi reputación estaba por los suelos.



Pues llegó uno de esos momentos en los que pensé que estaba viviendo varias vidas en una al mismo tiempo y mucho más de lo que había vivido en España en tres décadas. Había viajado por primera vez a la selva profunda (Las Montañas del Mico, en pleno Izabal) y había cometido el gran error de tomar un aguardiente de producción casera llamado "chumpiate", que estaba rico, todo hay que decirlo, pero sufrí una fortísima intoxicación estomacal, a lo que se unió la picadura del mosquito "chukunguya" (o algo así). Antes de caer medio muerto a la cama, hubo tiempo para que salvara a la Chica B (la del Diario Verde) de la que hablé en este post y en este otro post de ser vendida y ultrajada, y además comencé a lidiar con otro tipo de amenazas externas, ya que por aquellos lares "gobernaban" los Mendoza, una familia de narcotraficantes que campaban con total libertad y eran los dueños de aquel territorio (….) Para no extenderme en enredos (...), caí enfermo, enfermísimo.


Llegó Karina a mi alcoba con una sopa y mientras yo estaba casi inconsciente y febril, agarró mi celular para mirar los mensajes de amor que Ruth y yo nos habíamos enviado. Después de varias semanas de hospital y de estar a puntito de morir o tal vez no morir, pero de ser prácticamente una acelga o algo peor, cuando ya comencé a estar recobrado Karina y yo tuvimos una conversación delante de los profesores, donde le hice confesar que todas las injurias contra mía habían sido mentira por celos, que había sido ella la que había obrado mal. La denuncié ante la directora y a partir de aquel entonces, mientras yo pensaba que los ardides de Karina habían acabado, lo cierto es qsue estaba planeando otros planes de venganza que desembocarían en septiembre de aquel mismo año, pero esa sería otra historia (…). A partir de ese momento mi nombre volvió a estar limpio (momentáneamente), gracias a su confesión frente a los profesores y mi denuncia ante la directora. Y entonces pude seguir con mi noviazgo con Ruth.....noviazgo que desgraciadamente sólo duró tres meses porque ella se enamoró de un chico que ella pensaba que era gay, pero que resultó que no era gay (otra curiosa historia). Y no le fue mal, tengo que reconocer porque se casó con aquel chico que ella pensaba que era gay, se compraron un barco y este año estaban navegando por Bora Bora, en la Polinesia Francesa. 

Pocos saben que todas las novias que han roto conmigo por otro hombre, les ha ido increíblemente bien, siendo yo como una especie de "amuleto" de la suerte para su siguiente relación, y Ruth es el mejor de los casos. 

Música
En aquel hotel y con Ruth hubo dos canciones que escuchábamos casi siempre y que cuando las escucho siempre me recuerda a aquellos momentos donde comencé a VIVIR de verdad lo que era la vida. La primera es de Eddy Herrera, un cantante dominicano de merengue. Su canción "A dormir juntitos" es una canción ya vieja, del año 2006, de su álbum 'Amor de locos'. Antes de llegar a Guatemala ni siquiera sabía quien era este cantante y esta canción patrocinó GRANDÍSIMOS momentos con Ruth y en todo el entuerto con Ruth, Kenia y compañía....



La segunda canción se llama "No se acaba el amor" una canción que canta un grupo llamado Los Miseria Cumbia Band (un nombre muy curioso). No tengo la menor idea del año, ni del álbum, ni de este grupo, ya que mis pequeñas pesquisas por internet no me han arrojado muchas luces sobre esto. Esta canción estuvo presente durante los primeros coqueteos, las primeras miradas, sonrisas y en los primeros besos. Absolutamente inolvidable todo aquello. Cuando escribo estas palabras estoy literalmente rememorando y reviviendo hasta el olor del agua del Río Dulce, la brisa nocturna, las luces, la sonrisa de Ruth y una vida que yo AMABA. 










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