30 de septiembre de 2019

CARTA 217 (El hogar está donde está el corazón)

Era junio de 2015. Yo había regresado a Guatemala después de que Van tuviera una crisis importante que le iba a llevar a cometer actos que le podían perjudicar gravemente. Cuando supe de sus intenciones por una tercera persona, no aguanté más y regresé a Guatemala apenas cinco meses después de haber llegado a España. 

Después de volver a verla en la cárcel donde estaba, yo regresé a la ONG donde había estado durante más de un año para volver a ser profesor. Allí veía como un romancé prohibido se cocía a fuego alto, con toda intensidad, entre una profesora de 22 años y un niño de 13 años con aires de superioridad. Yo era el único que sabía de aquel romance, pero todo el mundo sospechaba y yo, además de las tensiones que me provocaba las miradas y ruegos de la "Chica B" (mi amor secreto), cuyo romance comenzaba con tintes no sólo prohibidos sino mucho más, tenía la otra historia de la profesora, amiga mía, y el chaval, que yo cuidaba. Estaba metido entre una cuestión cultural, el amor de dos personas, mi deber, mi amistad y mis propios problemas. Aquel mes de junio fue verdaderamente muy intenso debido a este romance ilegal y mis propios problemas con la "Chica B" a quien por aquel entonces estaban abusando sexualmente y yo tuve que interponerme aún a riesgo de que no me creyeran o que inclusos creyeran que yo era el culpable. La historia se torna en algo más que trágica. 


Sin embargo, en aquel entono, ya sin Van allí, todo se tornaba bastante insoportable, habida cuenta de que la había conocido precisamente allí y que ella había sido la que me había empujado a quedarme en Guatemala y no seguir mi recorrido por latinoamerica, así que cada rincón de aquel sitio me recordaba a ella y esos meses fueron sentimentalmente muy activos, por decirlo de alguna manera. Sin ella, aquel sitio no tenía ningún sentido, ningún encanto y fue entonces cuando aquello de que "El hogar está donde está el corazón" alcanzó un paradigma más misterioso. Estaba en Guatemala pero estaba sin ella. Porque su corazón era mi hogar. 

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