El asunto de las fechas y el calendario no deja de ser muy curioso. El año pasado, en 2018, un 11 de enero, mientras escuchaba dos canciones, perdía a la "Chica B" después de confesarle mis sentimientos. Lo que lloré ese día y los días posteriores no era el último sufrimiento ni lo peor que podía pasar. Exactamente 364 días después, es decir, casi un año más tarde, sufría el mayor palo de toda mi vida, algo de lo que aún no me he podido recobrar. La "Chica A", la responsable de mi nueva vida, de que realizase los actos más heroicos y sacrificados, la persona que provocó una revolución me decía a la cara que me había olvidado. Este año, el 10 de enero, se mostraba más displicente que nunca conmigo, me decía a la cara que se había olvidado de todo lo que habíamos vivido y me dejaba en aquel sitio sólo y con una tristeza imposible de consolar. Nunca imaginé que aquello podría empeorar. Porque hacia marzo las cosas se pondrían aún peor, mientras sufría el segundo mayor golpe de mi vida. Ella, a quien amo más allá de todo, por quien me he dejado la salud y más que eso, renegaba de mi y me expulsaba de su vida y su corazón. Esta carta, la 1503 muestra apenas en unas pocas líneas el comienzo de un trauma que no he podido superar. ¿Cómo se supera el hecho de que alguien que te había prometido amor eterno, y que te correspondía absolutamente todo, de repente te abandone en el mundo? Es difícil de explicar. Y quizás esta última sea la razón por la que he decidido reiniciar mi actividad bloguera, porque hace mucho tiempo que pretendía hacer una recopilación de las cartas que explicaban el proceso por el que estos años he pasado. Al principio, hasta el diario de cartas 7 (de la que forma parte la que expongo aquí), era dirigidas a ella. Sin embargo, a partir del nuevo diario de cartas, el número 8, esas cartas ya no serán para ella, ni las recibirá, habida cuenta de que no me ha respondido ninguna y que ni las miles de palabras, unidas a los miles de kilómetros, ni miles de euros, ni miles de demostraciones y sacrificios ha valido para ganar el corazón incondicional de alguien a quien pensaba merecer, pero tampoco ha sido posible.
Música
En este enlace ponía una de las dos canciones con la que abandoné la selva roto de dolor. La otra canción es de la Oreja de Van Gogh. Ignoro por completo las razones por las que esta canción apareció el año pasado y este en las dos rupturas más aparatosas de mi vida, pero no puede ser más perfecta para las ocasiones. Se llama "Mi vida sin ti", porque eso es precisamente el título de este cuento/historia/rollo que es mi vida, una "vida sin ti", una vida sin ellas, una vida dedicada y vivida por y para ellas que cambiaron mi forma de verlo todo y que a estas alturas ya es imposible recular, borrar o cambiar. Es amor absoluto y verdadero. Yo nunca las obligué a que me quisieran, nunca les hice chantaje. El amor es no obligar, ella decidieron o dejaron de quererme y me olvidaron, mientras yo pensaba que el sentimiento estaba tan arraigado que no moriría...y una vez más ese pensamiento tan romántico era equivocado. La canción original, cantada por entonces por Amaia Montero es del año 2006, del disco "Guapa", sin embargo la versión que me cautivó y me dejó marcado fue la de Leire Martínez de vocalista, en directo en 2013.

No hay comentarios:
Publicar un comentario