Hay cosas que rara vez hago. Una de ellas es poner fotos mías, o mostrar mi alegría. No sucede siempre, no tan siquiera a menudo pero sucede. Sin darme cuenta estamos en diciembre y queda poco para que acabe el año.
Y hace unas horas me puse a rebuscar en mi móvil fotos mías, pero me puse a buscar fotos en las que salía contento, o sonriente, que es aún más complicado. Y resultó que no lo fue tanto. Realmente tengo más de un centenar.
Y a raíz de una frase de Marwan en que decía que "para partir fronteras la sonrisa es el mejor serrucho", pues me puse a ver si yo poseo esa herramienta. Y sí, la tengo.
Por suerte o desgracia, gran parte de esas sonrisas fueron con personas de mi trabajo. Y comencé a ver lo importante que algunos de esos compañeros se han ido convirtiendo. Pero queriendo dar una vuelta de tuerca creo que fui sobre todo yo el que generó esos momentos. Los genere porque sí, porque fluyeron de esa forma.
Y aunque desde fuera se me critique mi efusividad o el exceso de emotividad, lo cierto es que ya no soy tan así.
Y acabo de descubrir una canción de bachata de Natti Natasha, una cantante que me gusta, pero no tanto. Sin embargo, esta canción me gustó porque tiene una componente de independencia, autoayuda tras una ruptura o separación.
Y es lo que me sucede ahora, que estoy tratando de romper lo que yo creo que ha sido injusto conmigo. Porque no es justo que para lo rápido que pasa el tiempo, me dedique yo sólo a amar, a sacrificar y no obtener nunca reciprocidad. Esta canción, de que seguramente me cansaré en breve debido a su simpleza musical, que no en su letra, me ha impulsado cuando queda menos de dos semanas para llegar al país de mis suspiros y anhelos, Guatemala.
Pero estas palabras son para y por mi, para comprobar que esas personas se perdieron la mejor versión de mí, que por lo que sea prefirieron vivir sus vidas sin mi, cuando yo lo que buscaba era reciprocidad y sobre todo encontrar unos brazos que no supieron / quisieron recibirme, o recordarme.
Porque en el amor lo más importante es la reciprocidad, porque es un camino de dos direcciones, no de una. Pero yo, gracias a mis luchas, gracias a muchas cosas he logrado salir adelante cuando pensaba que no. Y creo que ya soy capaz de decir que puedo vivir sin morir por esas personas.
Estoy preparado para dejar Guatemala, incluso sin haber llegado. Estoy preparado para decir adiós. Se que esas personas, que tal vez lo intentaron, no supieron quererme. Sé que no les hago falta, que pueden vivir sin mi...pero lo mejor es que yo ya sé vivir sin ellas. Como quien se desintoxica, yo lo he hecho a base de creer en mí y aprender lecciones de vida.
Ahora me falta saber si todo el maltrato al que fui sometido, toda aquella hambre, pobreza, miseria, todas las balas, haberme dejado mi salud por toda aquella mala vida merecieron la pena...Yo opino que sí, porque me llevaron hasta lo que soy ahora. Porque fue necesario recorrer ese camino para no morir. Así que Shirley, Marisol, y otras personas, fueron las responsables de que yo sea un poco mejor, no lo que soñaba, pero al menos no muero por nadie.
Y sí, yo sé que muchos que lean esto pensarán que se trata del típico y manido amor-desamor por enamoramiento. Y no. Está bastante lejos de ser eso. Porque de lo que se trata aquí es de perder el amor de una hija, de las perversiones y bajezas de un país pobre, de las oportunidades que unos han perdido por razones que no quiero explicar. Cambiar la forma de pensar y la idiosincrasia tan sólo de una persona es tan complejo como encontrar el amor de tu vida. Yo descubrí fronteras del amor que desconocía e incluso a eso he tenido que renunciar. Y he tenido que hacerlo por muchas razones que algún día explicaré.
Pero de mirarme a mí, de quererme a mi mismo. De esto se trata.
Cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer
A pesar de que me has escrito, me has dicho cosas como que quieres trabajar, que estás feliz y muchas más cosas, sin embargo me dices que me quieres y que me extrañas. ¿Por qué me quieres si ya te olvidaste de todo y de mí? ¿Por qué me extrañas si no hemos vivido nada? ¿Por qué debo creer una sola de tus palabras?
No te voy a mentir, hoy me has emocionado. Incluso volví a recordar lo que sentí hace años cuando me abrazabas, cuando me hacías sentir que de verdad yo completaba tu vida. Sin embargo, pasados unos pocos minutos, pensé en tu viaje a Argentina, en esa foto con Alex, pensé en todas tus palabras, en aquellas en las que me dijiste que te había decepcionado, en la que me pedías que te dejara en paz. Y amándote como a nadie, una vez más respeté tu decisión y te dejé en paz. Te di todo el tiempo y la distancia que un ser humano le puede dar a otro.
Pensé en todo, no con rencor, no con odio, pero me costaba entender cómo era posible que fuera todo tan cambiante. No encontré explicación. Quise buscarla y me pasé una hora mientras conducía, pensando y dándole vueltas al asunto. Tratando de comprenderte, tratando de encontrar un resquicio por el cual pudiera creerte, y creerme importante en tu vida.
Sin embargo, mi naturaleza obstinada, y esa enfermedad que llevo dentro de mi me empujó hasta la desidia, la displicencia. Porque aunque quiera creerte, aunque desee con todas mis fuerzas ser el responsable de algo importante, tu trato a lo largo de este último año me ha demostrado que no es así. Para ti soy prescindible la mayor parte del tiempo. No me extrañas cada día, no me quieres cada día. Me quieres ocasionalmente, me extrañas en momentos puntuales en tu vida. Y eso no es amor de verdad.
Estas palabras no persiguen herir a nadie, pero tú con tus actos e incongruencias, me has dañado y será difícil que yo pueda volver a ser lo que era. Depende más de ti, que de mí, ya que mientras tu estuviste resguardada, yo sufría toda la violencia que la vida te puede dar. Y me he quedado sin recompensa. No creo, después de tantos años, que pueda superar tu pérdida.
Vivir contigo día a día era una experiencia vital imposible de repetir. Imposible de corregir, solapar o soslayar. Te perdí, eso es un hecho. Lo acepté, esa esa una verdad. Pero duele, eso es indudable. Y dolerá porque tú y yo éramos eso mismo, TÚ Y YO. Pero ahora tú, eres sólo tú, y yo, soy yo sin ti. Y es algo verosímil. No digo que sea bonito, porque no lo es.
Puede que vivir sin ti sea muy fácil, pero yo prefería la beldad de lo complejo que éramos tú y yo.
Voy a hablar claro. Cruz Cafuné mola mucho. Y hablaré de la música canaria. En Canarias no nos prodigamos precisamente porque la música suene a nivel nacional y tengamos muchos Hits, teniendo en cuenta que si bien alguno pueda obtener alguna canción importante, luego nunca se vuelve a saber. Hay ejemplos de grandes cantautores (Rosana, Pedro Guerra...) y luego está la nueva hornada salida de OT. Pero claro, quitando eso, y de la rampa que pueda suponer en este OT, es difícil que alguien pueda sobresalir. Lo hizo Don Patricio con "Contando lunares", una canción que me encanta y me hace mucha gracia. Sin embargo, he conocido a un montón de buenos cantantes aquí en Tenerife, tanto solistas como grupos. Los he visto en el Búho, en la calle, en micros abiertos en el Rincón de Tin Tin, y algunos que ni siquiera han tenido ocasión de prodigarse en escenarios. Hay muchísimo talento en Canarias y me produce una gran satisfacción que alguien se abra hueco en el panorama nacional. A la gente le sonará Cruz Cafuné porque participó en la canción de los lunares con Don Patricio. Carlos Bruña Zamorín es Cruz Cafuné, alguien de Tacoronte. GRANDE TACORONTE, lugar con muchísimos artistas por metro cuadrado (Recuerdo al grupo aficionado Kunfusion, que era un mix Sauzal-Tacoronte). Ha sido sobre todo a finales del año pasado y este cuando se ha podido dar a conocer. Y yo francamente me gustaría que se oyera porque Cruz Cafuné suena a música de calidad.
Hoy en el blog traigo la canción "Guaguancó". ¿Qué es guaguancó? Según internet, es un ritmo que tiene su origen en Cuba, una especie de rumba fusionada con "rituales profanos afro-cubanos". Yo, la verdad, no tenía idea. Pero el resultado es una letra, una música y un vídeo genial. A los canarios y los de fuera de Canarias, se los recomiendo mucho porque es algo nuevo y que merece ser conocido y por eso aquí le hago este pequeño y humilde reconocimiento.
Atrapado por las modas musicales. Cuando vivía estudiando en la biblioteca era un descubridor de grupos y cantantes semi desconocidos. Una vez comencé a viajar comenzó una fuerte influencia de musicas que pensé que nunca me llegarían. Yo era se los que yo llamo "finos" porque según que géneros musicales se negaba a escuchar. Pero cuando estas en algunas circunstancias especiales escuchas lo que no tienes mas remedio que escuchar. Me pasó en los diferentes países. Pero cuando regresé a España mis compañeros de trabajo lo que me empujaron a escuchar fue la radio. Y no había mas remedio que hacerlo. Y fue entonces cuando comencé a escuchar música en ingles que era lo que se consideraba "éxitos top". Y no pondré acá ahora los que el año pasado me llegó sino algo que escuché este año.
Yo cuando hablo de artistas hablo no solo de su música, sino de por ejemplo los vídeos que realizan. Es la razón por la que la primera que pongo acá es una cantante que ni en sueños o pesadillas pensé siquiera que me gustaría. Se trata de Ariana Grande. Todos la conocerán por diversas razones. En agosto de este año tuve a mi cargo dos estudiantes (de EEUU y Brasil) que en el coche sólo me pedían poner la radio. Y recuerdo que cuando sonaba 7 Rings nos poníamos de acuerdo en que era una muy buena canción.
Hoy he escrito la CARTA número 1773. Y ya tengo un plan para que esas cartas tengan una respuesta. Pero ese plan es mío, muy personal y ya veremos.
Tengo muchos problemas. Nada nuevo. Todos tienen problemas. Los míos no serán más importantes que otros si no fuera porque son los míos y me interesa resolverlos para poder avanzar. Es importante avanzar.
Mi madre me decía hace poco que se sentía mal porque en la vida había tenido aspiraciones que no ha podido cumplir, como tener una segunda o tercera casa. Muchos no se pueden permitir una casa en propiedad pero mi madre necesita tres para sentirse realizada. Cosas de personas que no saben apreciar lo que tienen.
Yo no tengo casa propia, ni coche propio, no tengo pareja, ni hijos, ni algo que pudiera llamar amigos. De hecho acerca de esto tengo que decir que hace poco me puse a pensar donde estuve un día como hoy contando desde 2013, después de cumplirse seis años desde que salí de España rumbo al infinito o a la nada.
Sin lugar a dudas el punto más bajo de mi vida lo pasé durante el año 2017. Si alguien cree que uno no puede caer más bajo, que me lo pregunte a mí. Me robaron TODO. Cuando digo todo, me refiero a lo poco que tenía: dinero, ropa, "casa", dignidad, etc... Aquel año 2017 comenzó horrible. Vivía en una caseta de campaña en un camping desde diciembre de 2016 por circunstancias que no puedo contar. Fue muy crudo todo. Vivía amenazado, chantajeado, coaccionado y con miedo. Me moría de frío sobre todo. Me perseguían muchas personas y otras me odiaban por una sencilla razón: el ser humano es perverso por naturaleza. Cierto que yo no había sido un santo, pero no había matado a nadie. Pero seguí cayendo aún más bajo cuando me vi en la obligación de hacer cosas que me avergüenzan escribir. Y la caída continuó cuando me robaron la caseta de campaña y tuve que comenzar a vivir en una oficina de correos. Nadie me dio un techo, ni tan siquiera el párroco de la Iglesia.
Y siguió empeorando cuando conocí a un sicario portugués que me llevó a vivir a un contenedor en otro lugar más aislado de aquellas montañas, sin luz, sin señal, y amenazó con matarme. Lo hizo numerosas veces. Ya estaba siendo amenazado por una mafia chino-americana y me tocó vivir con ese sicario porque de otra forma hubiera muerto de frío-hambre-deshidratación o lo que fuera y yo prefería arriesgarme a no morir pasivamente. Con ese hombre portugués trabajé pero me estafó, así que continuó la caída, pues trabajé por NADA. Y tampoco podía denunciarlo porque yo vivía en aquel país de forma ilegal, y mis trabajos no eran lo que se podría considerar legales, así que el mundo siguió siendo turbio y muy bajo.
Seguí cayendo cuando la que era mi chica, a la que había ayudado a salir de una enfermedad llamada Síndrome de Guillain Barré, me confesó hacia el 18 de febrero que tenía OTRO novio...WTF!!! Cuando se suponía que yo lo era. Claro, ella estaba en Guatemala y yo en otro país. No contó lo que la ayudé ni lo que hice por ella. Cuando traté de pedirle una explicación me trató fatal, por decirlo SUAVEMENTE.
Pero lo que ella hizo me sirvió para romper con todo (aún más si cabe). Salí de aquel lugar siniestro y me fui....a otro lugar AÚN MÁS siniestro pero por lo menos no vivía amenazado...de momento. Porque la caída continuó.
Bien, vivía en una vieja y destartalada caravana que no tenía sino ratas y mucha suciedad (y no se podía mover). Bien, tenía un trabajo (ilegal) por el que tampoco me pagaban nada. Me alimentaba gracias a la beneficencia y los bancos de alimentos. Desde febrero hasta mayo la situación fue muy tranquila. Desesperadamente tranquila. Era un sin techo, con techo (la caravana). Fue sobre todo allí donde más hambre y sed pasé. Hubo noches de auténtica desesperación del hambre y de la sed. Pero no tenía dinero y tampoco había tiendas cerca, ya que el banco de alimentos se encontraba a más de 20 millas de distancia. Pero seguí cayendo.
Hubo un hombre llamado Bob que me "ayudó" con la caída. Este hombre decía que los latinos (como yo), iban a su país a quitarle su dinero y su trabajo...pero fue él quien me vino a buscar para que le ayudara en su trabajo. Pero en vez de pagarme, se dedicó a guardar una bala para mí. Como no quería pagarme, buscó cualquier excusa para enfadarse conmigo y tratar de matarme. Lo intentó tres veces, incluso una mañana fue hasta mi caravana y me disparó. La bala se desvió de mi cabeza unos 10 centímetros. Esa fue la distancia que me separó de la muerte, ya que esa bala iba directa a mi cabeza. Pero no contento con ello, volvió a dispararme dos veces más en otras dos tantas ocasiones.
Yo seguía sin tener nada, y lo que era peor, la muerte me acechaba. Las cosas se pusieron de un color negro cabrón (nótese el sarcasmo), cuando cuatro coches de policías con unos ocho agentes tocaron la puerta de mi caravana un 4 de junio de 2017 porque pensaban que yo había robado un coche (lo había hecho un "amigo" de uno de los hombres para los que trabajaba). Cuando los policías se dieron la vuelta (y no me preguntéis por qué hicieron eso), yo aproveché para agarrar mi pasaporte y escaparme por la parte de abajo de la propiedad, tirándome a un mar de zarzas, nadando entre ramas y picos que me rajaron la ropa, la piel y el alma. Todo ello acabó hecho añicos LITERALMENTE. No recuerdo haber sangrado tanto por tantas partes. Durante varias horas me oculté en una cueva cerca del río, muy dolorido, confiando que no me siguieran ni ellos, ni sus perros.
La caída continuó hasta hace exactamente dos años. Fue a finales de septiembre de 2017 cuando encontré el trabajo perfecto. Por fin trabajé en algo grande, donde me pagaban. Seguía viviendo peligros, pero estaba en la montaña, yo era mi propio dueño, mi propio jefe. En diciembre pude salir por fin de aquella pesadilla de país, regresar a Guatemala.
Pero antes de llegar, pasando por Tijuana, dos agentes de policía de aquella ciudad abusaron de mí, me robaron, me chantajearon y sin saber cómo o por qué, me perdonaron la vida. Me habían robado todo, así que todo el dinero que había ganado lo perdí en una noche por culpa de la corrupción policial mexicana.
Un 2 de enero de 2018 me robaron lo poco que tenía en una calle de Ciudad de Guatemala en un atraco a punta de pistola. La policía había dicho que había sido un milagro que no me hubieran disparado. Otro milagro más sin explicación. Cuando un 11 de enero de 2018 perdí una de las dos personas que más quise en mi vida, toqué todo el fondo que podía.
La historia es larga, dura y cruel. Mucho más de lo que dicen estas palabras. Estuve totalmente perdido, en lo más bajo de todo. No tenía ABSOLUTAMENTE NADA.
Por eso cuando llegué a España y conseguí por primera vez un trabajo de lo mío (geógrafo), haciendo lo que más me gustaba (investigador), pensé que todo lo malo que había pasado había servido para valorar todo lo que estaba teniendo.
Y en aquella plática con mi madre en la que se quejaba de aspiraciones le recordaba el período en su juventud cuando no tenía nada y pasaba hambre, o cuando yo vivía en otro país al otro lado del océano y estaba luchando no ya por tener algo, sino por algo tan básico como sobrevivir un día más. Pasé de no ser nada ni nadie, a ser al menos una estadística, ya que de haber muerto allí, no habría formado parte de ninguna lista, ya que mi cuerpo sin vida habría sido probablemente descuartizado.
No se trata de ser dramático. Si lo hubiera querido ser, hubiera puesto alguna de las casi 2.000 cartas que tengo. La vida me ha dado una tercera oportunidad, y la vida no es fácil. La vida cuesta, como dice Marwan, y no es justa, pero tal y como yo lo veo, sólo hay dos opciones: rendirse y dejarse caer, o luchar aunque vengan mal dadas y dar gracias por una nueva oportunidad.
Música
Para mí es imposible olvidar aquellos momentos por lo cruel que fueron. La vida sin paracaídas, sin colchones que amortigüen, la vida sin nada es sobre todo desesperante. Y la música a veces ayudaba a no desesperar, aunque en honor a la verdad, hubo muchas canciones que propiciaron que la caída fuera directamente infernal porque aquellas canciones me hacían vivir en sueños y realidades paralelas, o directamente en el pasado reciente que había tenido en Guatemala. Fueron centenares de canciones que están tatuadas. Hay dos canciones que me acompañaron en muchos momentos y son estas:
Rolling Stones - Wild horses. Una canción del año 1971, de su álbum Sticky Finger. La escuché por primera vez en un mes de octubre del año 2016, cuando vivía en un pueblo llamado Myers Flat, donde comenzaba la pesadilla. Pero de aquel sitio lo que recuerdo era su bar. Un bar típicamente americano, de los que a mi me gustan. Podías tomarte tantas cervezas como quisieras, poner en la gramola la canción que quisieras, y al mismo tiempo ver un partido de NBA, Hockey o Fútbol Americano y al mismo tiempo estar hablando con varias personas del mismo bar que no conocías de absolutamente nada. La sociabilización porque sí, sin ninguna pretensión. Y esta canción la escuché repetida varias veces en mi cumpleaños de 2016 en aquel mismo bar.
Lynyrd Skynyrd - I need you. Una canción del año 1974, de su álbum Ballad of Curtis Loew. Al mismo tiempo que andaba escuchando la anterior canción, también oía esta canción. En un ambiente bastante decadente, de bastante hastío, esta canción fue la última mientras ya estaba totalmente embriagado de alcohol en aquel pueblo: Myers Flat, donde todo comenzó a ir mal.
En la carta 882 le confesaba a Van que necesitaba amar. En aquel momento aun no de había despertado ni en mis pensamientos quererla de forma romántica como la quiero ahora. Me costaba mucho estar sin ella por estar viviendo en el Alderpoint, en EEUU, en la situación desesperada en la que estaba, trabajando sin cobrar y sin oportunidad de hacer otra cosa. Cada dos semanas iba al banco de alimentos a buscar comida, me bajaba al pueblo mi jefe, pero siempre se olvidaba de recogerle y tenia que recorrer caminando las 22 millas de distancia hasta regresar a aquellas malditas montañas incomunicadas y dejadas de la mano de Dios.
En aquel mes de Abril de 2017 estaba haciendo de las peores cosas que he hecho en mi vida. Estaba vengándome de Marisol, después de algo que me enteré en febrero de este mismo año, después de que me tratara fatal, luego de irse, regresó y cuando lo hizo, se lo puse todo lo difícil que pude y mas. Mentí diciendo cosas muy graves, inventando una historia absurda y muy peligrosa. Me aproveché de su inocencia y la distancia pero pensé que de esa forma tendría un escarmiento. Esto lo describo en varias cartas que próximamente pondré. La historia de Marisol fue una historia compleja y que dio mucho de si. A finales de esta semana pondré las cartas en las que explico un poco a Van sobre la historia de Marisol, una historia muy complicada, que tiene muchos enredos y se alarga en el tiempo.
En la carta 896 ya iba sabiendo un poco lo que podría pasar. Le decía a Van que no sabía como la iba a querer en el futuro pero que lo que trataría siempre es de quererla bien, de quererla mejor. Y sin embargo, después de todo, resulta que me he enamorado de ella, sin que ella sepa nada, y que ha sido precisamente al saber este nuevo sentimiento cuando peor la he tratado, cuando la he dejado de apoyar debido a los hechos sucedidos este año ella se ha sentido decepcionada, defraudada y prácticamente ya no me escribe.
El contexto en el que había escrito esta carta era muy complicado. Vivía sin dinero en EEUU en un lugar llamado Alderpoint, trabajando para un tipo que no tenia dinero, viviendo en una vieja y destartalada caravana que tenía ratas y ningún tipo de equipamiento. Me volvía loco porque llevaba casi un año en EEUU y había pasado los momentos mas terroríficos de mi vida, pero aún quedaban muchos más En el año 2017 podría haber muerto en muchos momentos, desde mi exilio en la montaña, tuve que inventar muchas historias para tratar de que no fueran a por mí. Prácticamente no sabia nada de MM y hacia poco había roto "para siempre" con Marisol después de otro regreso más de ella, una historia, la de Marisol que la iré contando próximamente.
Esta carta es la número 609 y es de finales de Julio. Ya me había despedido para siempre de la ONG. Los problemas con MM me habían consumido, una serie de historias rocambolescas con su familia había provocado que le prohibieran hablar o acercarse a mí y ella, ante ese "secuestro" de nuestra relación actuó con docilidad mientras yo le pedía y exigía rebeldía. Cuando la situación se puso entre la espada y la pared a todos, y la llegaron a amenazar si seguía conmigo, tomé una decisión. Podría haber forzado a situación, podría haberla seguido y provocar actos en contra suya y mía que seguramente nos perjudicaría a todos, pero la amaba muchísimo. Estaba como loco enamorado de ella y decidí irme, dejar de luchar por los dos, habida cuenta de que ella estaba atrapada por las circunstancias. Con una tristeza imposible de explicar, muy infeliz, con mucha rabia, me fue de allí jurándole amor eterno.
En junio de 2016 ya andaba muy cansado. Llevaba en Guatemala más de medio año, después de llegar de Estados Unidos. Tenía por entonces muchos problemas en la ONG por culpa de MM, que siempre atraía cosas negativas. Pero a pesar de lo negativo, había miradas llenas de pasión y momentos solos que compensaba absolutamente todo. Había amor, pasión y un gran secreto que era nuestro romance. En Junio de 2016 había acabado mi relación con Marisol porque me había engañado, negado y menospreciado. Hacía largos viajes para estar con ella y ella luego no me quería ni ver. Un día me decía que me amaba, otro día me decía que no estaba segura, mientras yo lo daba absolutamente todo por ella.
Por ella di de lado a Van, escogiendo de esta manera muy mal. Además mentí a Van en varias ocasiones pero cuando podía, la iba a visitar a la cárcel en la que había apresado desde 2014 por delitos de los que ella del todo inocente. Pero el caso es que seguía en la ONG y una vez al mes visitaba a Van, y lo cierto es que cuando salía de la "rutina" de los problemas de la ONG, sentía que me costaba estar sin Van. Fue algo que nunca cambió. Lo vivido con Van traspasaba todo lo que había vivido en toda mi vida. Esta carta hace hincapié en que en dos horas de visita a mi no me eran suficientes después de haber vivido 24 horas al día juntos.
Durante una importante temporada de 2016, mientras estaba en Guatemala estuve enfermo. Ya por aquel entonces los problemas me acuciaban. Estaba en la ONG con MM enamorándome todo lo que podía, enfadándose por cualquier cosa, metiéndose en cualquier problema del que tenía que salvarla, mientras las cosas con Marisol iban FATAL, y mientras tanto mantenía a Van alejada un poco de todo, en una burbuja para no intoxicarla con mis cosas.
Lo importante de esta carta es que estando muy enfermo me acordaba muchísimo de Van, no de MM, ni de Marisol, sino de MM. Siempre me acordaba de ella pero durante una temporada de aquel año hice muy mal con ella. Sin embargo quería hacerla entender que yo no iba a forzar nada, que iba a respetar sus decisiones allí donde estuviera, aunque fuera en la cárcel. Pero lo más increíble de todo es que aquel año me envió muchos mensajes para que la visitara, para que la fuera a ver y estar con ella...y yo no le hice caso de forma estúpida. Fui tan estúpido...que preferí estar con Marisol que luego me dio de mi propia medicina. Poco más o menos es esto es el contexto de esta carta. Pasé enfermo más de un mes debido a una nueva intoxicación estomacal, algo muy habitual en Guatemala.