1 de octubre de 2019

CARTA 550

En junio de 2016 ya andaba muy cansado. Llevaba en Guatemala más de medio año, después de llegar de Estados Unidos. Tenía por entonces muchos problemas en la ONG por culpa de MM, que siempre atraía cosas negativas. Pero a pesar de lo negativo, había miradas llenas de pasión y momentos solos que compensaba absolutamente todo. Había amor, pasión y un gran secreto que era nuestro romance. En Junio de 2016 había acabado mi relación con Marisol porque me había engañado, negado y menospreciado. Hacía largos viajes para estar con ella y ella luego no me quería ni ver. Un día me decía que me amaba, otro día me decía que no estaba segura, mientras yo lo daba absolutamente todo por ella. 



Por ella di de lado a Van, escogiendo de esta manera muy mal. Además mentí a Van en varias ocasiones pero cuando podía, la iba a visitar a la cárcel en la que había apresado desde 2014 por delitos de los que ella del todo inocente. Pero el caso es que seguía en la ONG y una vez al mes visitaba a Van, y lo cierto es que cuando salía de la "rutina" de los problemas de la ONG, sentía que me costaba estar sin Van. Fue algo que nunca cambió. Lo vivido con Van traspasaba todo lo que había vivido en toda mi vida. Esta carta hace hincapié en que en dos horas de visita a mi no me eran suficientes después de haber vivido 24 horas al día juntos. 




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